29 de octubre de 2010

Dónde queda el postre cuando no hay cuchara?

En el borde de una herida que no duerme recita una canción que se depositó en mi mente como hace mucho no lo hacía..
A veces suenan palabras ajenas cerca nuestro y parecen propias, raramente aparecen para hacernos ver lo que sentimos exactamente. Parecen ilógicas algunas de las cosas que hoy pienso, y no tienen mucha coherencia con mi realidad.
Quizas sea que la nostalgia puede visitarnos como la lluvia que hoy envuelve la ciudad, pero nosé si es nostalgia nada más. No puedo encontrar un anclaje valido para esto, y eso que podría pensarlo hasta quemarme las pestañas.
Descubrí con el tiempo que el ser humano suele escabullirse a volver a pisar un suelo tambaleandose, antes que seguir el camino firme que desconoce, parece tan fácil. Lo más paradójico es que (casi) siempre, suele ser el camino más díficil y engorroso, y el viejo dicho que profeta lo bueno de lo conocido se oscurece.
Imaginé por mucho tiempo infinitos terceros actos para esta historia. Siento que esta por llegar alguno de ellos, y si no te conociera tanto dejaría de tenerte miedo. Casualmente eso es lo que más inverosimil suena de esta historia. Te tengo miedo. Creo que no puedo hacerme la idea que algún dia te voy a encontrar, y voy a tener que decirte tantas cosas... Sé que no es necesario decirte nada, no a vos. Con sólo mirarte sabrías todo, y eso como siempre se haría tan complicado. Se me fue el tiempo de las manos, antes y ahora. Y las palabras que pasaron su fecha de vencimiento entre los dos ya no pueden cruzarse.
Quisiera poder creer que no quiero ese encuentro, pero la verdad es que aunque no pueda manejar ni cruzar tu mirada, sé que hay que ser valientes alguna vez, y quizas la prueba de fuego siempre va a llevar tu nombre.