17 de noviembre de 2008

MAGNIFICO

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De sostén, las puntas de mis pies
siento como logra extenderme directo al cielo,
es lento, roza sin buscar aquel ritmo de tragedia clásica.
No hace falta ver.
No se alcanza.

Cálidos rayos de sol a fria briza de otoño.

Podría volar,
me ganan las ansias de extenderme al vacío.
Estando quieta,
someto a esa fuerza a liberarse.
Recorre el aire, vientos.

Ver más alla, sin ojos; escuchar sin oídos.

Sólo una respiración profunda, inmensa.
Un oxígeno que no lo es.
Un silencio inexsistente, una voz perfecta.
Suspiros que muerden labios
y labios atónitos, pasmados en una nota musical.

Situaciones que nunca fueron, el tiempo no cursa.

Él es libre,
muecas más que risas.
Sensaciones como chispas de metal.
Alumbra el mundo. Al mundo.
Da vida. Crea.
A la medida humana, hace tareas divinas.







"Yo nací para mirar lo que pocos quieren ver"
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